Segunda parte - The Secret Of Monkey Island I para PC

16 de enero 2008
Imagen Segunda parte - The Secret Of Monkey Island I


La única solución posible era volar la presa que había en la desviación de los ríos.
Me dirigí hacia allí y puse la pólvora entre las rocas.
Después utilicé la piedra de pedernal que sostenía la nota con la bala de cañón y saltó una chispa que hizo volar la presa.
Fui arrastrado por la corriente y pude coger la cuerda, ya que el cuerpo del ahorcado había caído al suelo.
Luego volví a la desviación y comencé a subir a la montaña por unos peldaños que hallé.
En la parte de arriba encontré una especie de trampolín y movido por mi curiosidad le di unos empujoncitos y lo dejé apuntando hacia otra dirección .
Subí más arriba y llegué a una plataforma desde la cual se divisaba gran parte de la isla.
Cogí la piedra que había en el borde, la tiré hacia abajo saliendo disparada hacia la playa.
Bajé de nuevo , moví hacia otro lado el trampolín y volví a tirar otra piedra del montón.
Hice esto varias veces, en uno de los intentos me cargué el asqueroso barco que nos trajo, cosa que no me importaba de momento, y otra de las veces que pareció que le aceré al árbol de la playa.
Cuando llegué, vi que, en efecto, había dos plátanos en el suelo.
Los cogí y le di al mono todos los que tenía, pero no quedó satisfecho.
Acto seguido en dirigí hacia la grieta, me deslicé hasta abajo utilizando estaba la otra cuerda, cogí los remos y navegué en dirección noreste, lugar donde estaba el poblado caníbal y tenían guardado el coge-bananas de Herman.
Dentro del poblado recogí los plátanos que tenían como ofrenda, pero los caníbales me pillaron y me encerraron en una celda.
Una vez dentro acaparé todo lo que puede, incluso al recoge-bananasa ; luego levantando una tabla del suelo me escapé, pero tuve que dejar el aparato de Herman porque no cabía por el agujero.
Volví a entrar en el pueblo y me volvieron a apresar.
Hice esto varias veces, pero vi que no conseguía nada, me reuní con el simpático mono y le di el resto de las bananas, con lo que quedó muy complacido y decidió seguirme a todos lados.
Andando hacia el este pasé por una playa, desde donde se veía un claro en la alto de una pequeña montaña.
Una vez en el claro examiné todo lo que había.
Cuando toqué una de las narices de un totem la puerta que impedía el paso hacia la gran cabeza de mono se abrió, pero se cerró inmediatamente.
Como el mono me imitaba, se quedó colgando de la nariz, dejando así la puerta abierta.
Al entrar en el recinto vi un montón de ídolos, así que agarré uno de los pequeñitos y fui donde había dejado la barca para volver a ir al poblado caníbal.
Una vez allí les ofrecí a sus habitantes el pequeño ídolo y quedaron muy agradecidos.
Me dirigí hacia la celda y encontré la puerta abierta.
Así que aproveché para sacar el coge-bananas.
Ya fuera me encontré a Herman y se los di, el a cambio me dio la llave que abría la cabeza del gran mono.
Partí hacia la gran cabeza e introduje la llave en la oreja, y la boca se abrió.
Me metí dentro, había una gran caverna llena de fantasmagóricas imágenes, que resultó ser un laberinto.
Como pude, me las ingenié para salir y regresar al poblado caníbal, donde pregunté cómo llegar hasta el malvado LeChuck, las respuesta era un artilugio que tenían ellos (una cabeza) pero que no me lo podían dar porque sólo tenían uno.
En seguida me acordé de que poseía un folleto sobre cómo destacar en la navegación, lo entregué, y ellos a cambio me dieron la cabeza, que por cierto era espantosa.
Me dirigí enseguida a las cavernas y una vez en el interior saqué la cabeza para que me indicase en que dirección debía ir, y así llegué hasta el barco de LeChuck.
Cuando me disponía a entrar, uno de los fantasmas me sorprendió y tuve que huir corriendo.
Como no sabía qué hacer, pregunté a la cabeza y respondió que tenía un collar que la convertía en invisible, entonces pedí que me lo prestase, pero no quería así que me tuve que poner duro con ella y al final me lo dio.
Cuando entré en el barco me hice invisible y di una vuelta de reconocimiento.
Tras la vuelta descubrí que necesitaba la llave que tenía el capitán en su cuarto para poder abrir la portezuela de la bodega, peros no sabía cómo hacerlo porque cada vez que me acercaba él se daba la vuelta y no podía hacer nada.
Pensé que si yo no podía ir hasta donde estaba la llave, tendría que ser la llave la que viniese hasta mí.
Me estrujé el cerebro para deducir que si utilizaba el compás magnético que me dio Stan atraería a la llave, y así fue.
Después me encaminé a los dormitorios donde había un miembro de la tripulación dormido que tenía en la mano una botella de jugo de grog, pero no me dejaba quitársela, así que fui a la habitación de al lado, cogí una pluma a una gallina fantasma y la utilicé para hacerle cosquillas en los pies dos veces, y así soltó la botella.
Después volví donde estaban los animales y utilicé la llave para abrir la trampilla de la bodega.
Allí encontré un montón de ratas, alguna de las cuales estaba borracha, y decidí darle la botella a la que tenía en frente, que por cierto era la más grande y desagradable.
Luego me acerqué a un recipiente que contenía grasa y cogí un poco para echarlo en la puerta que chirriaba.
Una vez hecho esto entré dentro, tomé las herramientas y abrí la caja de la raíz anti-fantasma, la cogí y me fui hasta el poblado caníbal, donde me prepararon un disolvente de fantasma.
Tras cogerlo fui de nuevo a las cavernas, pero ya no estaba el barco ; sólo quedaba el sobrecargo que me contó que LeChuck había ido a Melée para casarse con la gobernadora.
Decidí inmediatamente que tenía que impedir esa boda, y al instante apareció mi antigua tripulación dispuesta a ayudarme.
Ultima Parte.
Las Bodas de LeChuck.
Una vez en Melée me dirigí inmediatamente a la iglesia echando jugo de raíz antifantasma a todo aquél que se ponía por medio.
Cuando llegué el cura estaba pronunciando lo típico de «Si alguien aquí presente tiene razones que impidan la celebración de la boda, que lo diga ahora o calle para siempre».
Entonces salté yo, claro está.
LeChuck se sorprendió al verme allí, pero más se sorprendió cuando apareció la gobernadora por el otro lado de la sala.
Se quedó intrigado porque pensaba que se estaba casando con ella, pero en realidad quién estaba en el traje de novia era el simpático mono, y además tenía el liquido antifantasma.
Como LeChuck vio que yo no tenía defensa cogió y empezó a girar su brazo a toda velocidad y me dio un puñetazo que me lanzó a la otra parte de la isla, enseguida salió detrás de mí, me dio otro de esos puñetazos bestiales y me mandó a otra parte.
Esto sucedió varias veces y en una de ellas me empotré en la máquina de grog que había en el embarcadero.
Enseguida vino el pesado de Stan y le empezó a dar a charla al pirata, éste no se lo pensó dos veces y le sacudió.
Luego LeChuck consiguió sacarme de la máquina y me arreó otro golpetazo.
Así estuve un buen rato, hasta que descubrí que al estrellarme contra la máquina de grog había salido un montón de latas y una botella de liquido anti-fantasma.
Cogí la botella lo más rápido que puede, la agité y le eché un chorrito.
Los efectos fueron espectaculares, tanto que en el juego se incluye una repetición y varias tomas con distintas cámaras.
Pensé que ya no quedaba nada en mí de aquel pardillo buscador de fortunas que llegó en día a Melée.
Ahora era un hombre experimentado y me sentía mucho mejor.
Al ratito apareció la bella gobernadora y empezaron a volar cohetes por toda la isla.
Supongo que no tengo que decir que el final de la historio es como el de todas las demás historias : nos casamos, fuimos felices y cominos muchas perdices.
Sólo había una cosa que bullía en mis adentros : nunca llegué a descubrir el Secreto de Monkey Island.