Sekiro: Shadows Die Twice

17 de enero 2020
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No es nada sencillo desarrollar un juego de nicho y que acabe convirtiéndose en el GOTY de su año de lanzamiento. FromSoftware lo ha conseguido con Sekiro: Shadows Die Twice, un juego que no es para todo el mundo debido a su elevada dificultad.

Un reto muy gratificante

Son muchos los videojuegos que, debido a ser excesivamente difíciles, se convierten en títulos frustrantes. No es el caso de esta obra maestra, todo lo contrario. Superar cada reto, como pueden ser las batallas contra jefes, resulta gratificante a más no poder.

El jugador tiene la sensación de ir mejorando poco a poco conforme va avanzando en la aventura que tiene lugar en un Japón de la Edad Media excelentemente recreado. De hecho, el apartado gráfico es más que destacable, luciendo muy bien en todas las plataformas: PS4, Xbox One y PC.

Historia perfectamente hilada

Generalmente las obras de Hidetaka Miyazaki no destacan por narrar una historia a través de multitud de cinemáticas, sino más bien con pequeñas pinceladas. Sekiro vuelve a demostrar que no es necesario explicárselo todo al jugador con escenas en las que no participa. El lore va siendo interiorizado paulatinamente, sobre todo cuando se profundiza en las inquietudes y capacidades del protagonista: un samurái.

Ir resucitando cada vez que muere da pie a que la acción no se interrumpa en ningún momento. A medida en que va transcurriendo, paisajes de lo más bellos son explorados, ofreciéndole al gamer una impagable libertad para recorrerlos en el orden que desee. Aunque no es oro todo lo que reluce: tal vez en el lugar más insospechado acabe apareciendo un despiadado enemigo.

Datos del juego