Prologo; sangre de su sangre - The Witcher 2: Assassins Of Kings para PC y X360

8 de junio 2012
Imagen Prologo; sangre de su sangre - The Witcher 2: Assassins Of Kings

Prólogo; sangre de su sangre.

Continuamos nuestro relato contando como llegamos a un punto en el que no se podía continuar si no encontrábamos antes un pasadizo secreto bajo la ciudad que da paso al claustro del templo.

El lugar en el que está situada la entrada a este pasadizo no es difícil de encontrar, aunque es mucho mas interesante que te des una vuelta completa por el pueblo para completar la misión secundaria llamada “Ay de los vencidos” relataremos en una entrega próxima la mecánica de esta misión.

Durante nuestro recorrido por el pueblo podremos apreciar diferentes pistas acerca de la situación de la entrada al pasadizo. Finalmente encontraremos al lado de una empalizada en llamas una puerta de madera que podremos derribar con nuestras artes mágicas.

Una vez dentro veremos un pozo que es la entrada al pasadizo secreto. Nos atacarán en el patio de acceso y, tras despachar a todos los rivales, entraremos. Avanza por la ruta medio inundada con mucho cuidado de no perderte los diferentes recovecos y muros derribables que hay con items y recompensas detrás. Los enemigos que hay en esta parte se pueden eliminar mejor con la espada de plata. Al final encontraremos la escalera que nos llevará a una de las torres y desde ella al claustro.

Al final ascenderemos hasta entrar en una de las torres que rodean el claustro.

Lo que continua son varios enfrentamientos que tendremos que completar para coger la llave que da acceso a la estancia donde se controla la puerta que tenemos que abrir para nuestros compinches.

Una vez reunidos con ellos nuestro carcelero volverá a interrumpirnos… parece que va confiando un poco mas en nosotros.

Retomaremos el relato para contar como avanzamos topándonos de nuevo con el dragón, después con un monje que custodiaba a los niños, que resultó ser un brujo enmascarado, error fatal porque todo esto resultó en el asesinato de nuestro señor y la grave acusación de ser responsables y ejecutores de ella.