Analisis - The Evil Within

Publicado el 05/11/2014

Reconócelo… muchas veces echas la mirada atrás y recuerdas con anhelo esos videojuegos de acción y supervivencia en la que era difícil el ir progresando, en el que cada pequeño avance era todo un reto superado. Poco a poco y aun a pesar de que el género ha ido evolucionando, ese toque de superar misiones que en principio parecían imposibles se ha ido descafeinando. Esto mismo ha debido de sentir en alguna ocasión los chicos de Tango Gameworks ya que nos traen The Evil Within, un título que nos devuelve las aventuras de supervivencia al más puro estilo de la old school, una pesadilla de la que nos va a costar salir con vida, sumergiéndonos en un universo oscuro y retorcido que nos atapa desde el primer momento.

Empezando por la historia, The Evil Within sigue siendo clásico en su propuesta y precisamente esto es sin duda una de las claves de su éxito y de cómo consigue conectar con el jugador que irremisiblemente querrá saber más y más. Un detective, un enorme misterio y un villano impresionantemente malvado, como decimos una propuesta clásica pero que nos reserva tensión y sustos a cada momento. No queremos destripar la historia para que así puedas descubrirla y saborearla entera, así que solo diremos que nos pondremos en la piel de Sebastián Castellanos, un detective del departamento de policía encargado de averiguar qué ha pasado en un hospital del centro de la ciudad… este es el punto de partida en el que nos encontraremos junto a nuestros dos compañeros, también policías, en lo que solamente podemos clasificar como un viaje al interior del mal en el que no podemos creer nada de lo que vemos. Y es que la historia del título, aun a pesar de no ser demasiado novedosa, nos mantiene totalmente colgados a la pantalla, queriendo siempre saber qué ocurre a continuación, algo que además se consigue con toda una serie de giros argumentales, aparición y desaparición de personajes, flashbacks, etcétera… sencillamente fantástico.

Algo que  nos llama la atención es el hecho de que el juego cambia bastante de una a otra sección, lo que en un principio puede descolocarnos un poco, pero que progresivamente iremos encajando las distintas piezas hasta tener una visión global de todo. Bien es cierto que la nota común a estas secciones es el terror, los entornos siniestros y lúgubres y, cómo no, la ausencia de iluminación que nos trasmite una sensación de opresión constante, aunque también encontramos alguna que otra secuencia de juego ambientada en el exterior y más centrada en la acción.

A nivel de jugabilidad nos encontramos con que el juego es un shooter en tercera persona con un claro cariz de exploración de entornos y escenarios, además de gestión de ítems y objetos. La mayoría del tiempo estaremos solos, lo que redunda más en esa sensación de angustia que estamos mencionando, a excepción de algún que otro momento en el que nos cruzaremos con algunos personajes no jugables. Queda claro que lo que el título nos propone es que sintamos la angustia, más que el miedo (aunque me gustaría ver a más de uno jugando a este juego a oscuras y con los auriculares… a solas), ya que como podemos comprobar los escenarios son bastantes explícitos en cuanto a sangre y casquería, siendo esto menos perturbador que la insinuación. Los enfrentamientos con los enemigos, cuando los tengamos, se solucionan como en cualquier otro shooter en tercera persona, solo que siempre andaremos cortos de ítems y munición, por lo que debemos gestionar muy bien los recursos y pensárnoslo mucho antes de realizar un disparo.

Nuestro protagonista, por otro lado, no es un tipo demasiado ágil y en ocasiones nos dará ganas de matarlo lentamente por los entuertos en los que nos mete. No queremos decir que el control sea malo, que no lo es, pero en ocasiones presenta ciertos problemas puntuales, por ejemplo cuando nos desplazamos en modo sigilo y el personaje no realiza los movimientos tal y como nosotros queremos, es decir, como si fuera un elefante en una cacharrería.

Y es que no pasaría nada si pudiésemos hacer frente a los enemigos con cierta potencia de ataques, pero os recordamos que estamos ante un survival horror de la vieja escuela, por lo que estaremos siempre en inferioridad y los enemigos son muy duros de pelar. En este sentido, nos encontramos a una nutrida variedad de enemigos con características propias que los hacen únicos, con una apariencia y diseño aterrador, sucio que nos trasmite una sensación de peligro nada más echarles un ojo encima. Pero no todo es amable y positivo en lo que se refiere al plano de enemigos y por desgracia la IA de la que hacen gala es en ocasiones lamentable (algo de lo que podemos sacar partido) como por ejemplo podremos comprobar cuando se quedan atascados en algún objeto del entorno como si fuese un objeto insalvable o bien como ante un ataque que realizamos cuerpo a cuerpo, nos da tiempo a escapar mientras que el enemigo realiza contraataque. Esta falta de “inteligencia” por parte de los enemigos se suele disimular presentando a grandes cantidades de enemigos en espacios reducidos en los que este fallo se suele notar menos.  Dicho esto, tenemos que tener en cuenta que el juego nos encarrila para que usemos mecánicas de jugabilidad basadas en el sigilo, aunque como ya hemos mencionado, en ocasiones y debido a la torpeza de nuestro personaje nos dejará al descubierto más de una vez. En lo que se refiere a los momentos de shooter, comprobaremos que nuestro detective no es un muy buen tirador, fallando el tiro incluso cuando hemos apuntado bien, aunque dicho sea de paso podremos mejorar la puntería de nuestro héroe a través de un proceso de mejora y progresión del personaje… como podemos ver una vez más, The Evil Within quiere que seamos sigilosos no tipos de acción a lo bestia.

En lo que se refiere a las armas que tendremos disponibles o que podremos conseguir, nos encontramos que es bastante clásico, sin armas impresionantes que nos den una gran ventaja, aunque una vez finalizado el juego podremos tener acceso a otras armas más potentes a modo de bonus. Y es que si el sigilo y pasar desapercibido es importante en el título, también lo son los combates cuando se producen. De hecho, aunque como hemos dicho la munición y las armas son escasas, deberemos tener habilidad y saber manejar el arma cuando sea necesario.

De esta manera, tenemos que The Evil Within nos propone una aventura en la que el sigilo, la acción, la exploración y el terror se mezclan en buenas dosis. Bien es cierto que muchas de estos pilares no son tan buenos como otros y que indudablemente podrían mejorarse, si bien y haciendo honor a la verdad, el resultado es impresionante dando como resultado una jugabilidad que engancha desde el primer momento.

Muy relacionado con la necesidad de explorar los escenarios en busca de coleccionables e ítems que nos ayuden a progresar en nuestra aventura, como por ejemplo munición o regeneradores de salud que mejoren nuestro maltrecho cuerpo (la salud no es regenerativa por lo que se hacen vitales estos ítems). Como decía, relacionado con la exploración de escenarios nos encontramos los puzles, aunque no son tan numerosos como desearíamos. En este sentido, nos encontramos puzles bastante sencillos, como por ejemplo encontrar una llave para desbloquear una puerta, y también complicados como por ejemplo resolver un acertijo para poder desbloquear un obstáculo, accionar determinados pulsadores en el momento exacto, etcétera. Los puzles cumplen bastante bien con la misión de dar variedad a la jugabilidad y descansar un poco de la tensión y acción en la que estaremos imbuidos todo el tiempo. En este campo también podríamos incluir las trampas que nos encontraremos en los distintos escenarios, que suelen ser complicadas de evitar y que significarán nuestra muerte sin piedad… aunque si somos un poco avispados podremos usarlas en nuestro beneficio, guiando a los enemigos hacia ellas para que sean ellos los que acaben hechos puré.

Fuente: www.trucoteca.com

Todos los escenarios son una sucesión de lugares a cada cual más peligroso que no nos da ni un respiro, eso está claro, pero por fortuna hay un lugar en el que podemos descansar, nos referimos a las zonas seguras, que dicho sea de paso son muy escasas, en las que guardamos las partidas y podemos mejorar a nuestro personaje y curarnos con cierta calma… y a los que accederemos a través de los espejos que encontremos, sí, has leído bien. Atravesar estos espejos nos trasladarán a una especie de dimensión distinta a la pesadilla que es el título y en la que una enfermera nos inscribirá en el libro de registro en el que guardamos la partida, o bien usar una silla de tortura en la que gastaremos los puntos de mejora obtenidos en nuestro personaje.

En estas zonas seguras también podremos construir ítems, como por ejemplo virotes de ballesta, explosivos, etcétera que nos ayudarán a hacer frente a nuestros enemigos con algo más de potencia de ataque. Todas estas acciones dan al juego un punto de variedad que le sienta bastante bien a la jugabilidad en general y que como hemos mencionado nos permite descansar un poco de la acción y tensión que vivimos cuando avanzamos por los distintos escenarios.

Mención especial tenemos que hacer a los boss finales, que como es lógico en cualquier survival los hay. De esta manera, nos encontramos con una buena variedad de ellos que responden a distintas estrategias para acabar con ellos, desde plantearnos una estrategia específica o bien llenarlos de plomo. Sea como sea, tenemos que decir que son sobrecogedores, bastante impresionantes y peligrosos, tanto que pueden acabar con nosotros de un solo golpe y de manera bastante gore (sí, The Evil Within no escatima en sangre y vísceras) muy en sintonía con lo que propone el título.

En lo que se refiere a su apartado gráfico, técnico y estético nos encontramos un rendimiento bastante bueno, si bien todos los apartados no son igual de brillantes. Por un lado tenemos una ejecución técnica a cargo de un motor Tech Engine que nos ofrece resultados algo irregulares. De esta manera podemos asegurar que el trabajo más brillante está en la parte de diseño y en la estética. Podremos disfrutar de una amplia gama de escenarios muy detallados y variados, al igual que los enemigos que hacen gala de un gran trabajo de detalle y diseño. Lo mismo podemos decir de las físicas de los elementos del escenario que responden de manera espectacular a las explosiones, pudiendo ver como se degradan los elementos de los mismos dando una sensación realista. Las texturas y modelados son bastante buenos, aunque mejorables en su conjunto, si bien tenemos que decir que no es algo que moleste demasiado y para la gran mayoría de los jugadores ciertos fallos pasarán desapercibidos.

Pero sin duda, uno de los mejores aspectos de este campo podemos observarlo en el tratamiento de la luz. Un juego en el que la tensión y el terror está continuamente acechando debe tener un buen trabajo en este aspecto y The Evil Within lo ha entendido a las mil maravillas. En este sentido, las sombras y los reflejos de las luces en los distintos elementos, o bien la ausencia de una luz que nos permita ver correctamente se ha usado de manera soberbia, dando a los escenarios un plus de tensión y miedo.

En lo que se refiere a la resolución, en la versión que hemos testeado la de PC, es algo polémica. De esta manera y si queremos eliminar las barras negras que le dan cierto aire cinematográfico para subir a 60 frames por segundo, Bethesda nos da una serie de consejos de configuración aunque para ello necesitaremos un equipo bastante potente. Si nos quedamos con los 30 frames por segundo, nos encontramos que se mantienen bastante estables en un equipo de gama media. Sea como sea, tampoco es que contemos con muchas opciones técnicas a la hora de configurarlo quitando ciertos aspectos como por ejemplo alterar la presencia o no de desenfoque, reflejos o SSAO.

En lo que se refiere a su apartado sonoro, nos encontramos con un muy buen trabajo en la banda sonora con cierto carácter minimalista que redunda en la sensación de tensión y terror que impregna al título. Los efectos de sonido cumplen bastante bien con su trabajo, sobre todo en lo que se refiere a ruidos que no sabemos de donde provienen y que nos ponen la piel de gallina. Por último The Evil Within nos llega traducido al castellano con un muy buen trabajo de los actores de doblaje.

 

A modo de conclusión, The Evil Within es un título brillante en lo que se refiere a nivel argumental, ambientación y a la hora de trasmitir sensaciones, un survival horror que nos mantendrá pegados a la pantalla durante horas, un título que engancha. Bien es cierto que no es especialmente brillante en lo que se refiere a su jugabilidad, control y comportamiento de la IA, pero el conjunto es sobresaliente de manera que estos aspectos menos positivos resultan perdonables. The Evil Within es un survival horror de la old school que nos ofrece mucho, tanto a nivel de acción como de sigilo y terror. Sin duda, The Evil Within es uno de los títulos más recomendables de los que hay actualmente en el mercado.

 


Análisis para PC

    PC

The Evil Within

Género: Accion / Aventura
Desarrollador: Tango gameworks
Editor/Distribuidor: Bethesda softworks


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Perfil de alex

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A decir verdad soy un enamorado de este mundo desde sus inicios... soy de los que han jugado en recreativos hasta que cerraban, en megadrive, spectrum y amstrad... y aun seguimos en la brecha!!!

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