Analisis - Dying Light

Publicado el 03/03/2015

Dying Light es uno de los títulos más esperados por los gamers últimamente, sobre todo teniendo en cuenta que por un lado el género zombie está aun de moda y que por otro lado se esperaba el nuevo trabajo de los responsables de sacar a la luz Dead Island, lo estudios Techland.

Dejando de lado esta expectación, los problemas de descarga que muchos usuarios plantearon (sobre todo en la versión para PlayStation 4) y el inexplicable retraso de en su disponibilidad en las tiendas en Europa, etcétera, vamos a entrar en materia centrándonos como siempre en sus distintos aspectos para tener una idea general de lo que los estudios polacos de Techland nos tienen preparado.

Al comienzo del juego estaremos algo perdidos, es decir, nuestro protagonista lo está, ya que no sabe muy bien donde se encuentra o por qué está allí, algo que oremos descubriendo a medida que avancemos en nuestra aventura, y que evitaremos decir para no caer en spoilers innecesarios. Sea como sea, allí nos encontramos, en una zona infectada por un virus que convierte en zombie a todo aquel al que afecta. Algo que por otro lado comprobaremos pronto, ya que casi la totalidad de la población de la zona está convertida en estos monstruos, lo que nos da como resultado la ciudad zombie de Harran, en Turquía.

Como vemos a nivel argumental, Dying Light no nos presenta una gran historia o la más original, pero siendo sinceros cumple con su cometido y mantiene al jugador lo suficientemente interesado como para seguirla. Sea como sea, todo el argumento se nos presenta a través de escenas cinemáticas bastante logradas y siempre desde una perspectiva en primera persona que no abandonamos nunca, al más puro estilo FPS.

En lo que se refiere a la jugabilidad, Dying Light no nos viene a descubrir nada, si bien está claro que el título apuesta claramente por la libertad de acción. Nos encontramos que el juego nos plantea una serie de misiones principales y secundarias que serán opcionales pero que merece bastante la pena jugarlas ya que de paso nos podemos hacer con ítems y con otros objetos. Estas misiones secundarias nos permiten también explorar los entornos de manera casi escrupulosa, algo que como decimos se vuelve una necesidad teniendo en cuenta que estamos ante un survival en la que la escasez de armas, objetos, herramientas, etcétera es lo normal.

Hasta aquí todo más o menos normal, lo único que le podemos echar un poco en cara es que tanto las misiones principales como las secundarias son un poco reiterativas y los objetivos se repiten más de lo deseable, haciendo que la emoción caiga a medida que progresamos en el juego. Pero como norma general, el título es entretenido y siempre estaremos haciendo una u otra misión, como decimos, casi siempre yendo de un punto a otro de la ciudad enfrentándonos de paso a oleadas de enemigos (algo que irremediablemente recuerda a Dead Island bastante), algo que más o menos a la mitad del juego se hace más ágil cuando logremos desbloquear la posibilidad de viaje rápido.

En lo que se refiere a los enemigos, es decir a los zombies, encontramos bastante variedad, a la que hemos de sumar también la presencia de humanos no infectados hostiles que tendrán la manía de querer quitarnos de en medio. Si bien existe variedad, la parte menos amable viene de la mano de la IA de la que hacen gala, que en ocasiones os da como resultado comportamientos bastante simplones e inocentes, pero en definitiva no nos pondrán las cosas demasiado fáciles, todo lo contrario.

Pero sin duda el alma del juego son los combates, y más si tenemos en cuenta que nos encontramos ante un FPS de supervivencia, que se transforman en la base de la jugabilidad. Como decíamos tanto las armas como los recursos son escasos y los combates numerosos, por lo que no nos quedará más remedio que enzarzarnos en el cuerpo a cuerpo con bastante a menudo ya que las armas de fuego y la munición debemos reservarlas para ocasiones especiales o bien cuando no nos quede otra opción. La parte buena es que también podemos usar objetos del entorno o circunstancias como pequeños incendios o electricidad para ayudarnos a eliminar a nuestros enemigos… o bien realizando movimientos estratégicos de manera que los zombies y los humanos hostiles se enfrenten entre sí, se desgasten entre ellos para después llegar nosotros y terminar con los que hayan salido vencedores.

Por último, también podemos craftear objetos que podemos posteriormente como armas o como objetos de ayuda, como pequeñas bombas que distraen a nuestros enemigos. Sea como sea, los enemigos no nos pondrán las cosas fáciles no en si por su IA, que es floja, sino por su gran número, sobre todo en lo que se refiere a los zombies. La parte menos amable es que son bastante torpones y no pueden superar obstáculos físicos, y mucho menos trepar (al menos los zombies normales), lo que da en ocasiones lugar a ciertos momentos un poco raros y cazarlos se convierte en algo a lo que se le pilla el truco rápidamente sobre todo si usas dichos obstáculos a tu favor, eso sí, no te confíes demasiado o acabarás siendo el almuerzo de una horda sedienta de tu carne… y esto cuando es de día.

Cuando cae la noche todo cambia, y lo que nos parecía relativamente cómodo, se transforma en un auténtico infierno en el que andar por las calles supone una sentencia de muerte casi segura, perdiendo de paso gran parte de nuestros avances. Es de noche cuando Dying Light hace gala de ser un survival en toda regla, una experiencia estresante, emocionante y peligrosa. Cuando “muere la luz” es cuando los enemigos se hacen realmente duros y peligrosos, a lo que hemos de sumar la oscuridad en la que nos encontramos sumidos. La gestión del tiempo en el juego se hace por tanto muy importante, debemos en todo momento controlar la hora de manera que no nos encontremos poco preparados en la oscuridad y rodeados de enemigos más rápidos y duros, en este caso encontrar un refugio debe ser nuestro principal objetivo, aunque por otro lado los puntos de experiencia se multiplican de manera exponencial, por lo que en ocasiones no nos queda más opción que aventurarnos en la noche si queremos hacer que nuestro personaje progrese.

Fuente: www.trucoteca.com

De noche es cuando debemos demostrar nuestro manejo en otro de los pilares de la jugabilidad de Dying Light, el parkour. La plasticidad de los movimientos que podemos llegar a realizar en los elementos de los escenarios es sencillamente genial, no solo por cómo están ejecutadas sino también desde el punto de vista de la emoción y el ritmo que transmite. De esta manera podremos saltar por encima de los techos de los vehículos, tirarnos en tirolina, saltar balcones, barandillas, tejado, etcétera… fantástico.

Esta vertiente de parkour se implementa bastante bien con la necesidad de desplazarse rápidamente y de explorar entornos. Para ello además contamos, además de con la posibilidad de inspeccionar edificios, armarios, cajones, etcétera, con el “instinto de supervivencia” que una vez activado hará que se destaquen en el escenario los objetos de interés dentro de un radio de acción que se expande como si fuera una onda expansiva durante unos segundos.

Una mecánica que se repite en relación a Dead Island en relación a las armas, es que estas se deterioran y se rompen, por lo que no podemos olvidar su estado y tendremos que repararlas, para lo cual necesitaremos piezas. También podremos mejorarlas, pero para ello necesitaremos piezas especiales, que por suerte no son muy abundantes lo que hace que debamos recorrernos los escenarios de manera exhaustiva para merecernos la mejora. En este sentido, Dying Light presenta un sistema de elaboración de armas muy interesante, a lo que sumamos la gestión de los recursos que podemos cargar en nuestra mochila que tendrá una capacidad limitada, lo que hace que nos pensemos que objetos son más convenientes llevar para cada misión. Todo esto hace que la estrategia de la gestión y elaboración de objetos esté muy relacionada con la gestión del tiempo, es decir, cuando decidimos iniciar una misión para evitar que se nos haga de noche, de manera que nuestras posibilidades de supervivencia sean mayores.

Por otro lado, tenemos la progresión del personaje propiamente dicha que realizaremos a través de menú dedicado a ello.  La progresión se presenta en tres especialidades o ramas diferentes, mejora en los desplazamientos (saltos, velocidad, etcétera), potencia (daño en los ataques) y supervivencia, un medidor que llenaremos a base de ir cumpliendo las misiones que hay diseminadas por la ciudad y nos facilita la creación de objetos, trampas, ranuras extra de carga, etcétera. Sea como sea, para poder mejorar estas habilidades necesitaremos puntos de experiencia que obtendremos principalmente a base de liquidar enemigos, puntos que serán más numerosos si acabamos con los enemigos por la noche… aunque cualquiera se atreve.

Todo esto nos da como resultado una modalidad campaña bastante nutrida que, dependiendo del estilo de juego de cada uno, puede llegar a las 18 horas, doblándose esta cifra si atendemos a la realización de las misiones secundarias y en encontrar los distintos coleccionables. Pero esta no es toda la oferta jugable que nos presenta el título sino que también encontramos una serie de modalidades enfocadas al cooperativo y al competitivo con o contra otros jugadores respectivamente. En este sentido, destacamos la modalidad Se el Zombi (Be The Zombie), en el que encarnaremos a un zombi… pero no uno de esos torpones y lentos, nada más lejos de la realidad. Seremos un zombie que se desplaza de manera rápida (con ayuda de una especie de cuerdas que salen de sus manos al más puro estilo Spiderman y que nos ayudarán a trepar y desplazarnos entre los edificios para dar caza a los humanos. Una muy buena propuesta que redondea y da variedad al resto de modalidades de juego que incluye Dying Light.

En lo que se refiere a su apartado gráfico y artístico, tenemos que reconocer que Dying Light es un título que gusta, que luce bien, desde el primer momento. Puede que algunos puristas hayan mencionado que los acabados y pulidos de los modelos y los escenarios no son todo lo que se le puede pedir a un título de esta generación, pero siendo sinceros es algo que pasa totalmente desapercibido y que no notaremos a no ser que vayamos buscándolo. Dejando esto de lado, los escenario presentan gran detallado y destaca por encima de todo el efecto que las distintas intensidades de luz causan en los colores y en las superficies de la ciudad… un tratamiento de la luz magistral. En lo que se refiere a cuestiones más técnicas, tanto en la versión de PlayStation 4 como en la de Xbox One el título mantiene una tasa de imágenes por segundo bastante estable, si bien la definición en PlayStation es mayor es algo que no es significativo, por lo que no podemos decir que la diferencia entre versiones sea muy grande o determinante.

En lo que se refiere a su apartado sonoro, buenas sensaciones en general. La banda sonora se ajusta bastante bien a las acciones que vamos realizando y sabe meternos en situación, a lo que hemos de sumar cierta variedad que siempre es de agradecer. Lo mismo podemos decir de los efectos de sonido que cumplen perfectamente con su cometido aunque sin brillar demasiado, si bien, en los periodos nocturnos saben meternos el miedo en el cuerpo a las mil maravillas. Por último en este apartado, Dying Light está doblado al castellano con un muy buen trabajo de los actores de voz, algo que siempre es de agradecer.

A modo de conclusión podemos decir que Dying Light, es un título que da lo que promete y un poco más aunque le falta ese puntito de sorpresa que nos hubiera encantado. El título no reinventa la rueda, es decir, nos propone una historia ambientada en un mundo zombie que quitando ciertas diferencias obvias nos recordarán a otros títulos de los mismo estudios. La inclusión de parkour le da variedad al título y la alternancia en el comportamiento y la dificultad, según estemos de día o de noche le sientan a las mil maravillas, entretiene y gusta, la gran cantidad de misiones principales y secundarias le dan una gran durabilidad y vida útil al juego… pero a la larga el título no innova demasiado y eso se hace notar, sobre todo en la repetición de ciertas mecánicas jugables que hacen que decaiga el interés. Por otro lado, Dying Light nos ofrece una buena oferta de modalidades jugables que aportan variedad y aun más vida útil al juego. Sea como sea, Dying Light es un título altamente recomendable, sobre todo si eres un fanático del mundo zombie, es cierto que hay muchos títulos de este género, pero por otro lado pocos lo hacen tan bien como Dying Light.

Trailer - Dying Light

 


Análisis para Playstation 4

    PS4

Dying Light

Género: Accion / Aventura
Desarrollador: Techland
Editor/Distribuidor: Techland


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Perfil de alex

alrufe
A decir verdad soy un enamorado de este mundo desde sus inicios... soy de los que han jugado en recreativos hasta que cerraban, en megadrive, spectrum y amstrad... y aun seguimos en la brecha!!!

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