Analisis - Dragon Age: Inquisition

Publicado el 18/12/2014

Es posible que seas uno de esos jugadores que ya están algo cansados de que la oferta de novedades sean siempre de los mismos géneros, o bien uno de esos jugadores que echan de menos un RPG de calidad, de los que te llevan semanas (o meses) de intenso juego terminar una aventura épica de espada y brujería, o bien seas uno de esos jugadores que quieren saber qué es eso del RPG…. Sea como sea, y sea cual sea tu caso, puedes estar de enhorabuena Dragon Age: Inquisition ya está aquí.

Pero no nos adelantemos y vamos a pormenorizar cada uno de los aspectos de uno de los juegos más esperados por todos los seguidores de la saga, así como de los jugadores de RPG, y más teniendo en cuenta el sabor agridulce que nos dejo a los amantes de la saga el polémico Dragon Age II. En esta ocasión se deja de lado los recorridos pasilleros y se apuesta claramente por un escenario tipo mundo abierto, además de por una gran mejora gráfica y técnica gracias a la inclusión del motor gráfico Frosbite que hizo un sobresaliente trabajo con la saga Battlefield… pero no nos adelantemos.

Dragon Age: Inquisition es, como es normal en RPGs elaborados y de cierto nombre, un título en el que el argumento es bastante importante, por así decirlo es una parte fundamental del propio juego. No entraremos en demasiado detalles para evitar spoilers que nos os revienten la trama. Pero esto no quita que digamos que claramente, Dragon Age: Inquisition, es el título con más empaque y personalidad de la saga, muy en la línea de Origins y que se consigue quitar de encima las malas impresiones que nos dejó Dragon Age II.

Sea como sea, encarnaremos a un personaje que posee un don que le permitirá poder luchar contra una invasión de entes demoniacos que están destrozando el mundo conocido. Estos entes llegan a nuestro mundo gracias a una rotura entre planos dimensionales que se llaman grietas y que comunican nuestro mundo con  “El Velo”. Estas grietas están presentes en diferentes puntos de todo Thedas. Nuestro héroe puede cerrar estas grietas y este es el punto con el que se articula toda la historia, en la que como ya es costumbre en la saga los diálogos son de enorme importancia.

Y es que para los que sean recién llegados a la saga, deben saber que tenemos que prestar mucha atención a los diálogos y a la toma de decisiones que tomemos, ya que estas decisiones determinarán el desarrollo de nuestra aventura. En este aspecto poco margen se ha aplicado a la novedad y se apuestan por esquemas continuistas de la saga, algo que queda en cierta manera patente cuando vemos que se ha implementado la posibilidad de importar nuestras partidas guardadas de episodios anteriores, para poder dar coherencia a los acontecimientos. En caso de que no tengamos partidas guardadas podemos seguir la aventura con el mundo predeterminado del programa o bien personalizarlo un poco con la aplicación Dragon Age Keep.

Independientemente de esto, Dragon Age: Inquisition nos plantea un mundo un tanto siniestro, y una organización (La Inquisición) de guerreros y virtuosos que luchan contra las amenazas que se ciernen sobre el mundo. El título pone a estos guerreros a la búsqueda y resolución de diferentes misiones que tienen que ver con la historia principal de manera que nos vaya permitiendo avanzar.

Las misiones que se van realizando nos permitirán ir liberando zonas en el mapa, o bien desbloqueando nuevas misiones, encargos de los diferentes personajes que nos encontremos. Este avance se realiza de manera bastante natural en el desarrollo de la historia y, como es clásico en la saga, tendremos muchas opciones entre las que elegir para completar los objetivos en el orden que nos interese.

Pero como decíamos anteriormente, todo lo que hagamos en Dragon Age: Inquisition y todo lo que digamos tendrá una serie de repercusiones. En primer lugar tenemos la relación que estableceremos con nuestros acompañantes, de esta manera cada vez que tomemos una decisión, nuestros acompañantes expresarán su aprobación o su descontento, lo que afecta a la fidelidad y a la relación de amistad que tengamos (de nuevo existe la posibilidad de establecer relaciones más “íntimas” con alguno de nuestros acompañantes). Para establecer conversaciones con nuestros acompañantes deberemos esperar a estar en nuestra base, lugar al que deberemos acudir con asiduidad para recargar nuestros ítems y pociones de salud ya que nuestra salud no es regenerativa. Además los jugadores que gustan de explotar el juego al cien por cien, encontrarán muy interesante el hecho de poder recolectar ítems, minerales y otros objetos, o bien poder reclamar ciertas zonas del escenario mejorando el poder de la Inquisición.

Pero además de los diálogos y de la importancia de los mismos, tenemos que tener en cuenta que Dragon Age: Inquisition es un juego en el que prima el combate, aspecto al que se le ha dedicado bastante atención. La mecánica de juego hace una mezcla entre un clásico RPG y ciertos toques de hack’n slash, esto hace que el juego gane en dinamismo y en rapidez si es que así lo queremos o bien unos combates más estratégicos, teniendo en cuenta las debilidades y los puntos fuertes de nuestros enemigos, aunque como es normal tenemos que curtirnos en ambas maneras de entender el combate ya que en ocasiones nos interesará optar por la acción más pura o bien por la estrategia. En este aspecto también debemos tener en consideración la elección de nuestros acompañantes, que podremos elegir al inicio de cada zona y que tienen sus propias habilidades específicas. Podremos elegir a un máximo de tres de los nueve que como máximo nos pueden acompañar.

En este sentido, existe la posibilidad de cambiar de uno a otro acompañante en mitad de un combate, lo que hace que cada batalla nos brinde un abanico de opciones versátil y entretenido, en el que tener un equipo equilibrado se hace muy importante, sobre todo en los niveles de dificultad más altos (tendremos cuatro niveles de dificultad disponibles)  o contra enemigos más poderosos. También tenemos la posibilidad de dar órdenes a nuestros compañeros de manera rápida pulsando un botón que nos muestra el menú radial órdenes. A parte de esto, para poder crear movimientos más elaborados deberemos pausar la acción y repartir las órdenes a cada uno de nuestro acompañantes antes de continuar con la batalla. También tenemos que hacer mención a que podemos vivir la acción desde distintos puntos de vista gracias a la cámara estratégica que nos permite diferentes perspectivas para poder ver lo que queramos en cada momento, además de que gracias a esta cámara podremos obtener información de nuestros enemigos y así aprovechar mejor sus puntos débiles.

Entrando en otro de los aspectos importantes que nos ofrece la jugabilidad de Dragon Age: Inquisition es la vertiente de exploración que impregna todo el juego y que esta vez pone a nuestra disposición un mundo abierto. Bien es cierto que existen ciertas zonas pasilleras, pero estas se usan para conectar diferentes localizaciones abiertas, teniendo total libertad para desplazarnos por ellas una vez que lleguemos. Los recorridos entre localizaciones son bastante largos, por lo que es conveniente usar caballos para estos viajes. De todas formas, también podemos disfrutar de las diferentes localizaciones, impresionantes, dicho sea de paso y que nos presentarán montañas nevadas, castillos, zonas boscosas, lagos, aldeas y un largo etcétera.

Fuente: www.trucoteca.com

En lo que se refiere al editor de personajes, es bastante completo. De esta manera el primer paso que deberemos tomar es la elección de la raza de nuestro personaje de entre las disponibles, (hombre, elfo, enano, qunari), y posteriormente la clase de entre pícaro, guerrero y mago. Después de esto, una cinemática nos abre la herramienta de edición con la que podremos empezar a personalizar el aspecto físico. Así y tomando de base una cabeza o bien un cuerpo predeterminado, podemos definir con un esquema de barras deslizantes para darle los toques y matices que queramos para crear a un personaje que se nos parezca o bien a un auténtico monstruo…. Tú eliges.

Esta decisión también influye en el juego, ya que dependiendo de nuestras elecciones  de personalización, la progresión de nuestro personaje será una u otra. A medida que vayamos ganando nivel, ganaremos puntos de experiencia que podemos invertir en desbloquear habilidades activas o pasivas, que serán diferentes dependiendo de la clase que hayamos elegido y que estarán divididas en árboles de habilidades. Como es costumbre en la saga, no solo deberemos ocuparnos de nuestro personaje principal, sino que además deberemos estar atentos a la progresión de nuestros acompañantes, si bien esta progresión se puede hacer manualmente o bien de manera automática por parte del programa.  

Por otro lado tenemos la gestión de la Inquisición, que irá progresando a medida que nosotros lo hagamos. De esta manera podemos pasar por las instalaciones de la Inquisición y viajar a nuevas áreas de Orlais o Ferelden, aunque también es bastante interesante asistir a las reuniones del consejo en las que las intrigas, traiciones, ansias de poder, etcétera nos permiten tener una visión más global de la importancia y consecuencias de nuestras decisiones. De esta manera y gracias a la Mesa de Guerra, podremos expandir la influencia de la Inquisición por las diferentes zonas, lo que se traducirá en nuevas misiones, nuevos campamentos, etcétera lo que nos dará Puntos de Poder que podemos usar para liberar nuevas tierras.

En lo que se refiere a su apartado multijugador cooperativo, los chicos de BioWare nos pusieron los dientes largos diciéndonos que iba a ser uno de los mejores de toda la saga. Aunque esto no ha sido del todo así. Crearemos a nuestro personaje e iremos realizando misiones que nos reportarán botines independientes de los que podemos encontrar en la campaña. La parte menos positiva de esta modalidad de juego es que a día de hoy los mapas son bastante escasos, contando solo con tres. También, como ya es algo normal en la nueva generación, se ha incluido un sistema de mejoras para acelerar la progresión de nuestro personaje a base de micropagos. Sea como sea, esta modalidad hace que la duración de Dragon Age: Inquisition sea todavía más larga de lo que es ya de por sí teniendo solo en cuenta la campaña off line.

En lo que se refiere a los apartados gráfico y estético, Dragon Age: Inquisition es sin duda el título más avanzado de la saga, algo a lo que ha contribuido no solo la potencia de la nueva generación sino también un motor gráfico Frosbite que da muy buenos resultados, aunque como era de esperar siendo un título de la saga de Dragon Age, la dirección artística es sencillamente sobresaliente. Los escenarios que podremos contemplar han sido recreados con una gran atención a los detalles y matices que hacen que nos traslademos a un universo rico y lleno de opciones. En el mismo grado de detalle y acabado se encuentran los personajes, algo que podremos comprobar en los primeros planos. En este sentido, las cargas poligonales se encuentran muy trabajadas, con unas texturas impresionantes y un comportamiento en las animaciones perfecto.

En el plano puramente tecnológico, existe una diferencia de resolución entre las versiones de PlayStation 4 y Xbox One, a 900 p la segunda (que es la versión que hemos probado). Sea como sea, ambas versiones lucen estupendamente y con una tasa de imágenes por segundo bastante estable. La parte menos amable viene de la mano de la presencia nuevamente de unos tiempos de carga considerables que en ocasiones desesperan.

En el aspecto sonoro, un gran trabajo de Trevor Morris, encarado de la banda sonora de la serie de televisión Vikingos. De esta manera, si bien los temas son simples, es innegable que tienen una gran fuerza y potencia estética que nos acompañarán por las distintas y fantásticas localizaciones. En lo que se refiere a los efectos de sonido, los encontramos muy presentes (sobre todo si tenemos en cuenta que las batallas son muy numerosas) y cumplen muy bien con su cometido, tanto en variedad como en calidad. La nota negativa en este apartado se la lleva sin duda el hecho de que no llegue traducido al castellano, por lo que los que no estén muy sueltos con el inglés deberán recurrir de nuevo a los subtítulos.

A modo de conclusión podemos decir que Dragon Age: Inquisition es el RPG que se merecen las consolas de nueva generación y que aclara las pocas dudas que pudo generar en la saga Dragon Age. Un título enorme… gigantesco, que no pone delante de los ojos un mundo abierto en el que siempre podremos hacer algo, bien sea explorar entornos, realizar encargos, gestionar la Inquisición y sobre todo combatir, combatir y combatir. La modalidad cooperativa aun aumenta más la ya de por si dilatadísima vida útil del programa aunque a día de hoy se nos antoja algo escasa. A nivel gráfico y técnico es un juego muy trabajado que mejora en todos los sentidos lo que hemos podido ver anteriormente en la saga, haciendo que Dragon Age: Inquisition sea el mejor de toda la saga. Sea como sea, i eres un amante del RPG no puedes dejar pasar este título y por otro lado no se nos ocurre una mejor opción para iniciarse en el RPG si es que aun no te has aventurado en estos géneros… sencillamente impresionante.

Dragon Age Inquisition - Gameplay en Español: Primeras Impresiones

 


Análisis para Xbox One

    XONE

Dragon Age: Inquisition

Género: Rol / Accion
Desarrollador: Bioware
Editor/Distribuidor: Ea


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A decir verdad soy un enamorado de este mundo desde sus inicios... soy de los que han jugado en recreativos hasta que cerraban, en megadrive, spectrum y amstrad... y aun seguimos en la brecha!!!

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