Desde hace unas semanas se habla de Rock Band. Se habla de su precio definitivo en Europa que sobrepasa por más del doble al precio en Estados Unidos. Cuando allí el juego se puede conseguir (al cambio) por unos 107 euros aquí el precio va a ser de 240 del pack completo. Muchos usuarios han puesto el grito en el cielo y se han planteado boicot al juego. Vamos a comentar en profundidad los detalles de esta situación.
Poco tiempo después de anunciarse el precio, uno de los representantes de Harmonix, Rob Kay, dijo que el juego no se parecía a ningún otro y que aquellos que hiciesen el esfuerzo se verían claramente recompensados. Y una de sus frases estrella, fue: “no estamos intentando timar a nadie”. Seguramente no, porque aquí sabemos de antemano lo que vamos a tener que pagar para tenerlo. Pero se dan unas condiciones poco idóneas para que el juego llegue a tener éxito. También dijo que al ser una experiencia nueva, era normal que fuese caro tener el pack completo. Pero nosotros hablamos de la diferencia de precio, que por mucho que se eleve “gracias” a los impuestos de Reino Unido, nos resulta muy difícil pensar que este aspecto infle el precio hasta mucho más del doble.

Desde hace tiempo incomoda pensar que cuando en otros países por juegos que han salido nuevos pagan entre 40 y 60 dólares (el Euro esta mucho más fuerte que la moneda estadounidense) aquí pagamos por juegos nuevos 69 euros. La diferencia es muy notoria, y es incómodo pensar que se están lucrando con nosotros. Esto hace que prolifere la importación en juegos compatibles (NTSC – PAL) y que muchos juegos del montón tengan muy pocas ventas. Cuantos juegos buenos, sin llegar a ser excelentes, se han quedado sin secuela por tratar de vendérnoslos a 70 euros. Y la verdad, en nuestro país la gente esta muy sensibilizada al respecto.
Aquí un sueldo medio no es de 1000 euros, como muchos pueden pensar. Aquí un sueldo medio está en torno a los 800 y un juego al mes supone un porcentaje elevado de dinero. Tras la bajada de precio, nos encontramos con que podemos adquirir consolas por poco más de 200 pero resulta que nos quieren colar un juego por 240. Es algo absurdo, por mucho que traten de justificarlo o medio aclararlo. El tema es que, o bien hay intermediarios que se lucran o no se entiende como me puede salir más barato comprarme el juego de importación (por lo menos los componentes) y luego adquirir el juego a parte que comprarlo en mi propio país. Luego las compañías critican la importación, pero es que no hay otro remedio.
En otros Países, los sueldos son muchísimo más bajos. Y plantear un proyecto que no pueda llegar a todos es, seamos sinceros, un mal proyecto. No criticamos el juego, ya que personalmente es muy bueno e interesante. Criticamos a Harmonix por su mal planteamiento de mercado. Y deseamos que las movilizaciones no pasen de no comprar el juego hasta que baje su precio o adquirir algún tipo de descuento para hacerse con él.

Basta de inflar los juegos de consola. Ya pasa de castaño oscuro y con razón los videojuegos facturan más que cine y música, si el porcentaje de beneficios es tan amplio. Basta de engañar al usuario, basta de tomarnos por tontos. Tendría que regularse este tema por ley y establecer unos parámetros de calidad para asignar el precio conveniente. Y unos parámetros de porcentaje de beneficio para asignar el precio final del producto. Nada de poner el precio que les venga en gana para forrarse vilmente a costa de los que tenemos que trabajar todo el día para poder permitirnos un juego o una consola cada cierto tiempo. Un poco de cabeza, por favor.
Para finalizar, reiterar que no es un juego malo. De hecho me aventuro a decir que es una de las propuestas más divertidas e interesantes de la presente generación de videojuegos. Pero hoy no tocaba hablar de la calidad del juego. Tocaba hablar de la política de precios tomándolo como ejemplo claro. Y oliéndonos también una buena manera de iniciar una campaña comercial para introducir el juego. Ya que estas polémicas consiguen dar más publicidad a ciertos juegos, que cualquier otro estilo de Marketing.
