

Aunque los juegos de pistola han estado entre nosotros desde tiempos inmemoriales (Operation Wolf es un buen ejemplo de ello), fue con la introducción de los gráficos 3D cuando el género se extendió como la pólvora. Títulos del estilo de Virtua Cop, Time Crisis o The House of the Dead nos engancharon de lo lindo en los salones arcade poniendo a prueba nuestra puntería y precisión con el gatillo. Con los años el género ha evolucionado muy ligeramente, y se ha ganado un hueco dentro de las consolas domésticas. Pero está claro que para seguir atrayendo la atención de los usuarios aún después de 10 años, hay que innovar y buscar planteamientos originales. Con The House of the Dead ha ocurrido esto. A Sega se le acabaron las ideas tiempo atrás, y la franquicia cayó en declive. Hemos visto remakes, productos derivados (como el imprescindible The Typing of the Dead) e incluso programas educativos protagonizados por los zombies de la saga, pero es hora de volver a sus orígenes. Con The House of the Dead: Overkill la saga retoma lo que mejor sabe hacer bajo un planteamiento argumental novedoso y simpático.
Su desarrollo ha corrido a cargo de Headstrong Games, el estudio londinense de Kuju Entertainment, compañía con gran experiencia que también ha sido responsable de Battalion Wars 2 (Wii).
La historia nos sitúa en el año 1991, antes de los acontecimientos ocurridos en la primera entrega de la serie. Nos ponemos en la piel del agente especial G de la AMS, enviado a un pequeño pueblo de Luisiana para investigar la misteriosa desaparición de un buen número de aldeanos. Además, tiene una misión secundaria: dar caza al capo del crimen Papa Caesar. Al llegar al lugar y encontrarse con mutados, G se aliará con el detective Isaac Washington, que trata de vengarse de Caesar por haber asesinado a su padre. En su camino los dos se cruzarán con una paranormal lista de personajes secundarios que aportarán frescura al argumento.
Por mucha novedad implementada en su estética o historia, el juego sigue siendo un The House of the Dead más. Esto implica que nos va a introducir en largos niveles donde nos moveremos sobre raíles, disparando a todo lo que aparezca en pantalla y rompiendo objetos clave del escenario para conseguir mejoras y bonificaciones. Al final de cada nivel un gran jefe nos esperará, con su habitual punto débil remarcado, intentando acabar con nosotros lo más rápidamente posible. En base, como veis, es lo mismo de siempre, pero con ciertas novedades. La más importante es lo bien entrelazada que está la historia, dando lugar a radicales cambios en el desarrollo de los niveles y a secuencias generadas por el juego casi interminables (todo muy peliculero).
Al final de cada episodio, planteado como si fuera una película de serie B, tenemos la opción de entrar en la armería. Éste será el lugar donde gastemos todo el dinero que hayamos acumulado previamente. ¿En qué?, pues en armas, estaba claro. Aunque comenzamos con una nueve milímetros muy normalita, poco a poco tendremos oportunidad de adquirir armamento de lo más variado. Por ejemplo, escopetas, fusiles, o ametralladoras. Todas ellas mejorables en distintos niveles y parámetros. Y si somos unos machotes y no tenemos con quien jugar, podremos, llegado cierto momento, usar el mando del segundo jugador para hacerlo como si tuviéramos un arma en cada mano (eso que a algunos nos gusta hacer en las recreativas aún a pesar de nuestra cartera).
A la hora de jugar contamos con un punto de mira, que se remarcará cuando tenga un enemigo a tiro y el cual moveremos con total libertad por la pantalla (alterando muy ligeramente el ángulo de la cámara). La munición es limitada, pero podremos recargar las armas pulsando A. Con B disparamos, los botones 1 y 2 sirven para cambiar de arma, mientras que el + y el – nos permiten pausar y lanzar granadas respectivamente. Además, con la cruceta activamos la cámara de visión extendida, muy efectiva en algunos momentos. Si tenemos una Wii Zapper, los controles cambian ligeramente: Z sirve para cambiar de arma y con C lanzaremos las granadas. En algunos momentos, además, habrá que mover los dos mandos hacia los lados rápidamente para quitarnos de encima a los mutados que nos intenten dar un mordisquito.
Mientras disparamos a los mutados acumulamos combos que nos bonificarán con puntos extra. Cuantos más enemigos eliminemos en cadena, mayor puntuación nos embolsaremos. Para acabar con ellos no sólo tendremos las armas básicas, y es que en el escenario encontraremos ítems adicionales que activaremos disparándoles. Por ejemplo, la cámara lenta, que nos permitirá disparar a los oponentes con total comodidad mientras la velocidad se reduce drásticamente.
Si bien el modo principal es largo y cuenta con un número de secretos considerable, The House of the Dead: Overkill tiene mucho más. Destaca, sobre todo, el modo del director, que nos permite rememorar los niveles con secuencias adicionales y mayor dificultad. Además, no faltan minijuegos, como Vive y deja morir, donde deberemos resistir ante enormes oleadas de mutados, o Apoyo a las víctimas, en el cual nuestro objetivo será rescatar a inocentes.
En cuanto al apartado visual, el título de Headstrong Games aprovecha al máximo el potencial de Wii, situándonos en decorados detallados y originales. Para la ocasión los desarrolladores han cambiado radicalmente el estilo de la franquicia, dejando la seriedad por el humor y el bizarrismo. Cuando sus diseñadores declaran que se han visto influenciados por películas como Planet Terror (ese extraño experimento de Robert Rodríguez), nos lo creemos. Principalmente porque todo tiene un aire casposo notable, principal responsable de la alta carga de humor incorporada en el juego. Los mutados, zombies, o como queramos llamarlos, recuperan el diseño visto en otros juegos de la serie, incorporando además modelos inéditos. Y los jefes, siguiendo la tónica, destacan por su originalidad y tamaño.
La banda sonora encaja perfectamente con el estilo de la historia, aportando un dinamismo muy destacable y una variedad insuperable nivel tras nivel. Los ritmos nos ofrecen canciones de todo tipo y acompañan de manera idónea. En cuanto a las voces, se mantienen en su versión original en inglés, que cuenta con un doblaje aceptable y literalmente, delirante. Según datos del libro Guinness, The House of the Dead: Overkill es el videojuego con más tacos de la historia, en total entre otras palabrotas, escucharemos 189 veces “fuck” (joder). Un dato que remarca la intención de Sega de convertir Wii en una consola para un público menos infantil del habitual (con MadWorld también lo intentan). Todo está subtitulado al castellano.
The House of the Dead se había estancado y necesitaba una nueva perspectiva. Retroceder en el tiempo argumentalmente le ha dado a los desarrolladores la oportunidad de crear un juego de ambientación radical y opuesta a lo que conocíamos. Overkill es bizarro y divertido, adictivo y original, con la suficiente rejugabilidad y secretos como para complacer a todos los amantes de los juegos de pistola. Si tenéis un Wii Zapper o simplemente os gusta disparar a zombies, es una opción de la que no os arrepentiréis.
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Título: The House of the Dead: Overkill Nota: 80 Plataforma: Wii Género: Pistola Desarrollador: Headstrong Games Editor / Distribuidor: Sega / Sega |
Yo al juego le doi un 8.5 De nota es muy adictivo y ademas muy bueno para jugar acompañado de un amigo o de algun familiar
Yo al juego le doi un 8.5 De nota es muy adictivo y ademas muy bueno para jugar acompañado de un amigo o de algun familiar
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