

Alma es el nombre de la “dulce” niñita que nos atormentó las noches mientras disfrutamos de la primera entrega de F.E.A.R., juego desarrollado por Monolith Productions que causó sensación entre los amantes de la acción y el terror. No en vano, el citado título se desmarcaba de otros muchos FPS al implementar el miedo y la inestabilidad psicológica entre los jugadores. Su éxito provocó que obtuviera varias expansiones, que para suerte o desgracia, no se tienen en cuenta argumentalmente a la hora de afrontar ésta auténtica secuela. F.E.A.R. 2: Project Origin es su continuación real y la única amparada por sus creadores, quienes han preparado un buen cúmulo de sorpresas con las que dejar helados a los “seguidores” de Alma.
El argumento nos sitúa minutos antes del final del primer episodio. Nos colocamos en la piel de Michael Becket, un delta force que ha sido enviado, junto al resto de su equipo, a proteger y custodiar a Genevieve Aristide. Nada más comenzar la partida Becket ya está experimentando alucinaciones y su primer “encuentro” con Alma no se hace esperar. A medida que avancemos en la historia, con Becket liándose a tiros contra soldados enemigos y seres paranormales, iremos desentrañando todos los misterios de nuestra relación con la niñita. Y seguramente, si fuéramos Becket, no nos gustaría lo que vamos a descubrir (sinónimo de mayor diversión para nosotros).
Se denomina a F.E.A.R. 2: Project Origin (y a su antecesor) como un FPS de terror. ¿Pero qué quiere decir esto exactamente?, ¿vamos a tener que disparar con una mano mientras con la otra tapamos parte de la pantalla para no asustarnos? (como hacemos los hombres de pelo en pecho en la oscuridad de las salas de cine). Nada de eso, en realidad, el subgénero FPS de terror se define como una mezcla de acción desenfrenada y sustos varios que harán que se nos encojan hasta los innombrables. Esto quiere decir que, por mucho que te gusten los tiros, como no puedas dormir después de ver una buena película japonesa de terror (las que pusieron “de moda” a las niñas malignas de pelo revuelto), mejor no te arriesgues con F.E.A.R. 2: Project Origin, porque quizá acabas dejando el juego en el armario lo más abandonado posible (o regalándose a tu sobrino, que ya se sabe que los niños de ahora no le temen a nada…). Dicho esto, si te gusta pasar miedo y pegar tiros hasta en las casetas de las ferias, vas a encontrarte con cosas de lo más interesantes. Sigue leyendo.
El mayor acierto del juego es la combinación de tiroteos al estilo del FPS más impactante, unos más rápidos que otros, con momentos de psicodelia (con ciertos tintes Silent Hill) donde Alma nos invitará a tener alguna que otra pesadilla. Las secuencias de tiros se desmarcan por permitirnos participar en situaciones llenas de fuerza, en parte gracias a la habilidad que tiene nuestro protagonista para ralentizar la acción. Esto da lugar a situaciones emocionantes, aunque no muy originales, pero que alcanzan un gran nivel de intensidad gracias a otras características notables del título. Por ejemplo, las amplias formas en las que podemos utilizar el escenario para usarlo en nuestro beneficio. El sistema, para qué vamos a negarlo, no es tan eficiente como en otros FPS del momento, pero cumple con su cometido. Nos permite empujar objetos, a veces sólo para desatascar el camino, y otras con el objetivo de cubrirnos o poner espacio entre nosotros y los oponentes. Gracias a ésta acción los combates resultan más reales, pero también ayuda a ello la IA de nuestros enemigos, mejorada aún más respecto a lo visto en el primer episodio de la serie. Si antes no dudaban en esconderse para que no les viéramos, ahora lo harán aún mejor, tomando medidas ofensivas muy bien pensadas y encarándonos cuando menos nos lo esperamos y desde los lugares más enrevesados. Con los enemigos paranormales no ocurre lo mismo, pero cuentan con una IA apropiada en cuanto a sus posibilidades motoras. Es decir, no son unos lumbreras, pero reaccionarán por instinto, alejándose cuando reciban palos y volviendo trotando de manera impredecible para que no podamos hacerles frente antes de que nos salten encima. Para eliminar a estas criaturas y a los soldados que nos caigan más gordos, contaremos con movimientos de combate físicos y un buen surtido de armas. Ni el mayor fanático de las armas va a echar nada de menos. Podremos llevar distinto tipo de armamento al mismo tiempo (bajo cierto límite), armas arrojadizas, incluso un lanzallamas para cuando nos apetezca ponernos espectaculares. La munición no abunda, pero tampoco escasea, en parte porque la mayoría de nuestros enemigos nos dejarán cargadores varios al ser derrotados. Con la vida tampoco vamos a sufrir demasiado, y es que podremos almacenar varios botiquines en nuestro bolsillo para usarlos cuando veamos más apropiado. No obstante, y aunque en general es un juego medianamente sencillo (en su nivel de dificultad normal), habrá momentos en que sufriremos lo nuestro. Por suerte para nosotros, al morir podremos continuar partida desde el último punto guardado (son frecuentes) e incluso alterar la dificultad, para que avanzar no sea sólo cuestión de unos pocos.
Además de los sustos, los tiroteos rápidos, y ciertas secuencias de acción en las que deberemos tomarnos las cosas con más calma (atacando a distancia, destruyendo bidones explosivos, esas cosas del día a día en un héroe de acción…), habrá momentos para vehículos y máquinas endiabladas. Tanto para luchar contra ellas como para ponernos a sus mandos. Un buen añadido para que el juego no caiga en la excesiva repetición de su primera entrega y nos mantenga enganchados hasta el final.
Cómo no, un FPS sin modo multijugador tiene poco que hacer en la actualidad. El de F.E.A.R. 2: Project Origin nos permite participar en varias modalidades con un máximo de 16 jugadores simultáneos. Desde partirnos la cara con los amigos en el típico Deathmatch de toda la vida, hasta capturar territorios o luchar con armaduras de exoesqueleto de enorme potencia. En general, un surtido de opciones multijugador apropiado, pero demasiado justo para tratarse de un título que ya cuenta con una entrega en la consola de Microsoft.
La desarrolladora, Monolith Productions, se ha encargado de darle a éste nuevo título un aspecto a la altura de las circunstancias, con un apartado visual más que digno. Los decorados nos invitan a atravesar lugares oscuros y agobiantes, donde la tensión se apoya en lo ocurrido en esas mismas localizaciones momentos antes a nuestra llegada (manchas de sangre, cadáveres, etc). En ningún momento vamos a sentirnos tranquilos, sobre todo cuando la mente del protagonista se distraiga y la realidad se distorsione mostrándonos una versión “alternativa” y cruel del lugar en el que estamos. Ese cambio entre realidad y paranoia, que se realiza de manera fluida pero extravagante, ayuda mucho a que la ambientación mantenga alto el nivel de pánico en el jugador. El diseño de los enemigos es más variado de lo que podíamos esperar, especialmente gracias a la incorporación de un amplio surtido de seres paranormales y máquinas. A esto cabe añadir los distintos personajes secundarios con los que nos cruzaremos y que reflejan un alto realismo en sus gesticulaciones.
Como en todo buen juego de terror que se precie, el sonido debe ser uno de los apartados más importantes a la hora de crear ambientación. En F.E.A.R. 2: Project Origin la banda sonora, de tintes dramáticos llenos de tensión, se combina con un repertorio de efectos realmente cuidados. A nuestras pisadas y los disparos se unirán gruñidos de enemigos paranormales y efectos propios de películas de terror que ayudan a que nos sumerjamos más en la historia. Por su parte, el doblaje cuenta con una altísima calidad, destacando en él voces que ya conoceremos por otros juegos y series de televisión. En éste aspecto se ha notado la mano de la nueva distribuidora del título, Warner Bros. Interactive, una compañía experta en estos asuntos.
Los seguidores de F.E.A.R. tenían unas altas expectativas puestas en ésta secuela, la auténtica si tenemos en cuenta que las expansiones no estuvieron a cargo de sus creadores. El resultado cumple con su objetivo, pero lo cierto es que nos deja un poco decepcionados. La historia podría estar mucho mejor narrada, el desenlace ser más impactante, y el apartado visual destacar o, al menos, alcanzar el de otros FPS muy conocidos de la consola de Microsoft. Es muy divertido, de eso no hay duda, y tiene su ración de tensión y terror, por lo que resulta una compra, a fin de cuentas, recomendada.
Si bien es cierto que por una parte es desepcionante el juego, ya que se esperaba mas del juego, por otra parte el juego mejoró en ciertos aspectos, como son los graficos, como lo son mas sangre y cadaveres y hasta el hecho de que en casi todo el juego alma nos esta acechando, si bien es un juego que da miedo, pero le falta mas en ese sentido, empezando por la misca, que es ahi donde empeza el miedo y despues las imagenes.
Me gusto este juego, por que aunque es una historia paralela al propio juego original, se ve otro aspecto mas enfocado a "como le vamos a hacer para detener a Alma" que en la primera entrega solo era de SOBREVIVIR a la rabia de Alma.
Espero que se mejore el juego.
Este es uno de los mejores juegos de terror k se haya inventado jamas
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