

Se dice que la compañía de las indias orientales fue la más poderosa de la historia, y por ello no es de extrañar que haya sido centro de atención de películas, novelas, e incluso videojuegos. En el siglo XVIII la compañía de las indias dominó la política, la situación militar, y el comercio a lo largo y ancho del mundo. Se la consideraba una nación en sí misma, con derechos propios y la independencia suficiente para actuar a voluntad propia en cualquier asunto. Tenían su propio dinero, iniciaban guerras con libertad, comerciaban con cualquier producto... en definitiva, una buena vida para sus miembros. Ésta historia ha sido la que ha tomado de base la desarrolladora Nitro Games a la hora de ofrecernos East India Company, un título para PC que llega de la mano de Friendware y de la especialista en juegos de estrategia Paradox Interactive. Si os gusta la idea de construiros vuestro propio imperio comercial en pleno mar, os recomendamos que sigáis leyendo nuestro análisis.
Lo primero que debes saber es que en el pasado no sólo existió la compañía de las indias orientales de los británicos, sino que otros países también tuvieron las suyas propias. En el juego se han introducido ocho naciones entre las que podemos seleccionar: Reino Unido, Dinamarca, Portugal, Suecia, Holanda, España, Francia, y el Sagrado Imperio Romano. Una vez determinada la nación a la que seremos fieles, nos convertiremos en gobernador general con el objetivo de enriquecer nuestra compañía y conseguir que crezca a lo largo de los años. Como en todo juego del género, comenzaremos de forma bastante reducida, con pocos recursos, pero poco a poco, a medida que construyamos nuestra flota, y nos relacionemos con otros países, nuestro imperio irá forjándose. No obstante, antes de todo ello será recomendable realizar los diversos tutoriales que nos propone el producto, que si bien pueden ser un poco agotadores (como ocurre con la mayoría de tutoriales), resultan necesarios para que podamos avanzar en el juego. Estos tutoriales, en parte, se integran en el modo campaña, aunque también existe un apartado de escenarios tutoriales a los que podemos acceder desde el menú principal del producto. Aprender a manejarnos por los menús y las muchas opciones de East India Company será vital para disfrutar de todo lo que tiene para ofrecernos.
El modo campaña cuenta con varios modos en los que podemos participar según cuáles sean nuestros intereses (dificultad, duración de partida, etc). En total hay cuatro campañas distintas: la libre, donde no seguir los límites históricos y de fechas, dos de duración corta (de 1650 a 1700, y de 1700 a 1750), y la denominada gran campaña, la madre de todas las campañas, que durará de 1600 a 1750 (150 años para construir nuestro ejército). En todas las campañas iremos encontrándonos con misiones esperando a ser realizadas y que nos ayudarán a construir la compañía más poderosa e importante del mundo. Porque a fin de cuentas, ese es nuestro objetivo principal: que la compañía que hayamos elegido logre superar a las siete restantes.
Ya dentro del modo campaña el sistema de juego se divide en tres variables importantes: nivel estratégico, nivel táctico, y zonas portuarias. El primero se divide en distintos bloques de navegación que nos ofrecen toda la información necesaria para comenzar a trabajar. Por ejemplo, la barra de navegación superiora incluye información sobre el mes en el que nos encontramos, o la cantidad de dinero que tenemos. En la inferior vemos las flotas, así como el comandante al mando de cada una, y tenemos la posibilidad de movilizarlas bajo distintos parámetros. Con las flotas tenemos una gran variedad de opciones en nuestra mano. Por ejemplo, activar una ruta comercial para que una flota se desplace hasta un puerto y compre los bienes comerciales del lugar. También podemos dar órdenes de ataque a puertos específicos, o definir que se muevan alrededor de objetivos clave con distintos patrones de movimiento (neutral, de forma hostil, con cautela, etc). A la hora de atacar a otras flotas el sistema es muy sencillo: sólo tendremos que pinchar en el enemigo y nuestros chicos irán hacia ella para entablar combate. Es importante recordar que la flota enemiga tiene que estar en el radio de alcance de nuestra flota, y que mientras nuestra flota va hacia ellos, siempre les queda la oportunidad de salir huyendo si no quieren luchar. Las variables a tener en cuenta son múltiples, así que conviene exprimir al máximo el sistema y encontrar las mejores estrategias a utilizar contra cada tipo de enemigo. Además de atacar a flotas enemigas, también podemos emprender acciones hostiles contra puertos completos. En éste aspecto no resulta necesario que el puerto esté en el rango de visión de nuestra flota, pero sí hay otros factores a tener en cuenta. Por ejemplo, no podemos atacar el puerto principal de otra compañía. Es decir, podemos atacar el puerto de una compañía, de unos piratas, o uno que sea neutral en el que nadie haya impuesto su ley, siempre y cuando uno de ellos no sea el principal de una de las compañías rivales. La letra pequeña de estos enfrentamientos se extiende bajo otros detalles, pero los iréis descubriendo a lo largo de la partida.
El nivel táctico se activa cuando entramos en combate y a su vez se divide en dos variables: modo de estrategia en tiempo real y modo de mando directo. Éstas dos opciones siempre están activas para los combates sea el modo que sea (campaña, batalla, multijugador), y nos permiten afrontar las batallas de dos formas muy distintas, resumiendo: con estrategia tradicional o en modo de acción. El modo de estrategia en tiempo real (RTS, o ETR en castellano) nos permite controlar todos los navíos de nuestra flota en tiempo real, indicándoles con calma órdenes personalizadas. En éste modo contamos con un interface muy intuitivo en el que se nos muestra toda la información necesaria del combate para que accedamos a ella mientras damos órdenes y combatimos. Podemos ordenar a los navíos que avancen o se detengan individualmente, que ataquen en formación de línea, o que aborden a los enemigos (cuando estén lo suficientemente cerca de sus rivales). En el modo de acción directa dejamos la organización de toda la flota para ponernos en el papel de un sólo navío. Eso sí, contamos con la posibilidad de cambiar entre un navío y otro a golpe de teclado, para estar siempre en el lugar que más necesite nuestra presencia. También, aunque manejemos un sólo navío, podemos dar órdenes generales a los navíos que seleccionemos, como que usen bolas de determinado tipo o que se rindan si la situación se pone complicada. Los controles en éste modo se reducen a ESC (abrir pantalla de opciones), F1 a F5 (cambiar navío), S (arriar velas), W (izar velas), A y D (virar a babor y estribor), Q y E (disparar cañones de babor y estribor), TAB y Retroceso (cambiar cámaras), y de los números 1 a 9 usar habilidades activas. El sistema resulta muy inmersivo que en el modo de estrategia, pero utilizar uno u otro depende mucho de los intereses de cada usuario.
Finalmente, la vista portuaria pone ante nosotros una gran bandeja de posibilidades. Tendremos la posibilidad de comerciar, gestionar flotas o mejorar edificios, o construir navíos. En el astillero será donde construyamos navíos. Será posible elegir el tipo, pero conviene tener en cuenta que la disponibilidad de los modelos estará acondicionada a la época en la cual nos encontremos. Es decir, en 1600, cuando comienza la campaña, no habrá muchos de los navíos que irán apareciendo más adelante. En los muelles veremos los navíos en construcción y seguiremos el trabajo que se está llevando a cabo. Otros aspectos importantes del juego, como el almacenamiento de bienes, la adquisición de productos en el mercado, y la gestión de edificios también se llevarán a cabo en la vista portuaria de forma muy sencilla. Para terminar hablamos de la diplomacia, que también se encuentra en éste modo. El sistema para entablar relaciones con otros países es muy básico: accedemos a una lista de compañías, vemos sus datos, y con sólo un clic podremos entablar relaciones o declarar la guerra. Pero como era lógico, éste sistema tiene sus aspectos a destacar. Antes de dar por finalizada una oferta, podemos añadir artículos y bienes a la propuesta. Esto se debe a que, al tratarse de una propuesta comercial, el otro lado busca algún beneficio (como en cualquier relación comercial). En base a nuestra propuesta, la otra compañía podrá aceptar la oferta o rechazarla, con todo lo que eso conllevará para el futuro de nuestra relación con el otro país. Si tenemos alianzas, el acceso portuario será enorme, pero si declaramos guerras, las cosas se pondrán delicadas. También será posible provocar que otras compañías inicien combates entre ellas, pero para todo ello el juego requerirá que invirtamos un buen número de horas hasta conseguir la experiencia adecuada.
Además del espectacular modo campaña, East India Company cuenta con modo multijugador, en el cual pueden participar hasta 10 usuarios de forma simultánea online o en LAN. Estos enfrentamientos son siempre en modo táctico bajo distintos tipos de enfrentamiento (1 vs 1 con 5 navíos, todos contra todos, batallas por equipos, dominio de territorios solos o en equipo, y equipo vs equipo). Un gran complemento para la diversión monojugador que ofrece el producto.
Los desarrolladores han querido que East India Company tenga un aspecto espectacular y lo más cinemático posible. Para ello han creado una ambientación de lujo, que no sólo brilla en el modo estratégico, en el cual los menús son completísimos, aunque claros al mismo tiempo, sino también en los combates directos. Todas las opciones, parámetros y estadísticas están siempre muy a mano, y resulta sencillo disfrutar de East India Company aunque no seamos ilustres estrategas. En el modo de combate directo se aprecia que la experiencia de los desarrolladores es menor en estos asuntos, pero salen airosos con un resultado más que atractivo. Destaca, como no podía ser de otra manera, el amplio surtido de tipos de navío incorporados: balandras, goletas, bergantines, filibotes, east indiaman, cúters, jabaques, galeones, y fragatas. Cada navío está altamente detallado y refleja los diseños de la época de forma muy detallada, notándose que la desarrolladora ha realizado un gran trabajo de investigación y documentación. Con todo ello, el apartado visual de East India Company, si bien queda eclipsado por la jugabilidad del producto, cumple con todas las expectativas.
Friendware nos tiene acostumbrados a localizaciones de alto nivel en nuestro idioma, y East India Company no es una excepción. Aunque la narración y las voces que oiremos durante la partida no son muy numerosas (el libreto de diálogos a doblar no era demasiado grande), están en perfecto castellano, lo cual se agradece para facilitar nuestros progresos en el juego. Los efectos de sonido ayudan a dar mayor fuerza a la ambientación, acompañando las distintas escenas en las que participaremos de forma adecuada. Los combates será donde más se note el acompañamiento con efectos, representando disparos y demás ruidos de batalla habituales. Y en último lugar, la banda sonora, nos ofrece temas calmados y con un ritmo apropiado para los distintos momentos de partida en los que participaremos.
Meterte en la piel del responsable de una compañía de las indias orientales es una experiencia que los chicos de Nitro Games se han ocupado de hacernos muy divertida y amena. La desarrolladora ha pensado en todo y la representación es completa, ofreciéndonos hasta los últimos entresijos de lo que simbolizaba estar metido en uno de estos navíos. Aunque el sistema estratégico es muy profundo y gustará a los amantes del género, es sin duda el variado estilo de combate, con sus dos modalidades, lo que más impactará entre los habituales de la estrategia en tiempo real. Sin duda, un juego al que se le debe dar una oportunidad.
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Título: East India Company Nota: 71 Plataforma: PC Género: Estrategia Desarrollador: Nitro Games Editor / Distribuidor: Paradox Interactive / Friendware |
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